Los microcoches no son juguetes. Son máquinas pequeñas, sí, pero capaces de resistir mucho más de lo que su tamaño sugiere. En Inútiles al Volante los hemos llevado al límite: puertos de montaña, tramos de grava, lluvia, calor extremo… y ahí siguen. El secreto está en conocerlos bien y tratarlos con mimo (y con ganas).
Pese a tener motores limitados en cilindrada, los microcoches bien mantenidos pueden afrontar rutas largas sin problema. Eso sí, hay que ser conscientes de sus tiempos, planificar bien las paradas y cuidar cada kilómetro como si fuera el primero. Y, sobre todo, no subestimarlos: estos coches tienen carácter.
Nuestra experiencia en el RETO4004 fue la mejor prueba: 5.500 km por toda España, sin más averías que las que causan las ganas de apretar demasiado. Si algo hemos aprendido es esto: el límite no está en el motor, está en las ganas de salir a rodar.
